Comunicação em tempos de pandemia: uma perspectiva holística

eISBN: 978-65-87645-63-6
ISBN: 978-65-87645-56-8

Autor/Organizadores: Ana Estela Brandão Duarte; Diogo Janes Munhoz; Maria de Fátima Belchior Silva; Pedro Carlos Pereira

PREFÁCIO

Delfi López
Doctor en Ciencias de la Educación.
Docente Investigador
Universidad Internacional Tres Fronteras

La pandemia mundial ha puesto en jaque al sistema educativo y aunque los docentes escolares y universitarios han enfrentado el reto demostrando su implicación y buen hacer con su alumnado, parece que no es suficiente.

En este marco general, unos profesionales se han dado a la tarea de reflexionar, desde diversos campos disciplinarios e interdisciplinarios, acerca de los efectos y problemas ocasionados por la emergencia sanitaria en el campo educativo.

“Educación, tecnología y comunicación en una perspectiva holística”. Es un hecho que la apuesta explícita de este tiempo ha estado centrada en las tecnologías de la comunicación como herramientas fundamentales para enfrentar —o aminorar— los intensos efectos del cierre de las instituciones educativas y el confinamiento de millones de estudiantes de todos los niveles.

Esta obra, con un conjunto de textos agrupados, bajo el escenario de la pandemia de covid-19 habla de un antes y un después, de una época que terminó y no volverá. También existen voces que refutan la idea de la transformación radical y aseguran que todo volverá al ritmo perdido hace unos cuantos meses.

Los temas abordados, antes que lanzar mensajes definitivos, pretenden sumar desde la investigación social, educativa, pedagógica e histórica, a la urgente interpretación y análisis de la pandemia en términos de sus efectos para un campo tan relevante en la sociedad como el educativo.

Es importante resaltar que una comunicación adecuada y certificada, es una aliada estratégica tanto para complementar o realizar trabajos, así como también beneficiar a la reducción del impacto que pueda generar dicha situación. Gran parte de las actividades repentina obligatoriamente pasaron a realizarse en forma virtual, online o a distancia, no solamente en lo que se refiere a salud, también en educación, clases a distancia; comerciales, compras online, pago de servicios, todos vía web.

El acceso a la tecnología ayuda a enfrentar o paliar de alguna manera el efecto que produce esta cuarentena. Así mismo se le debe dar un uso racional a internet en este tiempo de manera a evitar la saturación de la red. El buen manejo que se le otorga a estas herramientas y las aplicaciones ayudará a fortalecer la recuperación económica y social.

En situaciones de calamidad, desastre o pandemia, como es el caso de estos tiempos de coronavirus, hacer comunicación tiene que tomar en cuenta que el ambiente social está dominado por una sensación justificada de vulnerabilidad, que es a su vez producto de la incertidumbre provocada por el factor que altera negativamente la cotidianeidad, desequilibrándola y poniéndola en situación de riesgo.

Este factor conduce a asumir actitudes de extrema protección y de exagerada previsión, por lo que no resulta un proceso ajeno el reino del miedo provocador de situaciones de caos y de pánico, que agudizan socialmente el problema, especialmente cuando los discursos de autoprotección no tienen como contraparte una adecuada y oportuna información. Los sistemas de información para la salud –a través del acceso oportuno a datos correctamente desagregados, la correcta integración de los sistemas nacionales y locales, la salud digital y la utilización de las tecnologías de la información.

Las tecnologías de información, en particular los medios móviles, se han transformado en el principal medio por el cual personas, gobiernos e instituciones de salud trabajan, interactúan entre sí, comparten información, intercambian y generan conocimiento y se comunican.

El aporte de este libro me parece especialmente necesario en estos tiempos: claves para vivir mejor esta pandemia, en su más amplia concepción, y claves para permitirnos cambiar nuestro modelo de vida por uno que nos permita fluir, al menos, sentirnos vivos, al menos, en medio del mayor descalabro emocional posible, ese que conduce a la desintegración de lo que un día fue un equipo, grupo o turma a un proceso de desconstrucción, de aislamiento de la existencia que atormenta como ninguno, pero que sin embargo resulta imprescindible para evitar el contagio masivo.

En un momento en el que las propuestas tradicionales parecen resbalarse hacia una dinámica que podría acabar convirtiéndola en obsoleta, y que puede acarrear el declive de un sinfín de conceptos como la conocemos, en un período en el que parece probable una transformación radical, cuya esencia nos anima, sobre todo, a buscar con entusiasmo y entrega nuestro máximo en la vida, olvidándonos de una vez por todas del miedo limitante que a veces somete cada uno de nuestros días.

En el fondo, toda esta situación no hace otra cosa que invitarnos a vivir cada segundo como si fuera el último. ¿Existe alguna filosofía mejor?

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